Steven Gerrard y su historia en el Liverpool

En la tarde del 29 de noviembre de 1998 un muchacho se ajustaba su camiseta roja de Reebok en la banda de Anfield. Era el minuto 90, el Liverpool vencía al Blackburn Rovers por 2-0 y el mánager de los reds’ dio entrada a un joven de 18 años llamado Steven Gerrard.

A día de hoy, aquel inexperto en el fútbol profesional es el capitán del club de toda su vida. Desde ese debut han pasado 16 temporadas en lasSteven Gerrard que ha jugado un total de 473 partidos. Los 11 títulos que ha vivido, las múltiples distinciones individuales que se le han otorgado, los 111 goles que ha marcado… Nada es superior al vínculo entre Gerrard y el Liverpool. Jugador y club son uno, el “You Will Never Walk Alone” parece la banda sonora de la vida de Steven, porque la grada de uno de los estadios más emblemáticos del mundo del fútbol se lo canta con pasión cada vez que se ven.

Pero si en todos estos años hay algún momento que ha quedado grabado a fuego en la memoria de todos, ese es aquella noche de 2005 en Estambul. El Estadio Olímpico Atatürk acogía una final de Champions League entre dos clubes con mucha historia en esta competición: el Milan y el propio Liverpool. Los italianos venían de vencer a otro clásico inglés, el United, en octavos. Posteriormente se enfrentaron a su rival por excelencia, el Inter, y, tras vencerle, el PSV les esperaba en semifinales. Con una victoria en San Siro por 2-0 y una derrota en la vuelta por 3-1 estaban a un partido de alzar la Copa de Europa. Por su parte, el Liverpool eliminó al Bayer Leverkusen en octavos, pudieron con la Juventus en cuartos y lograron el pase tras oponerse al Chelsea en semifinales.

El 25 de mayo a las 20.45 horas el balón comenzó a rodar en Turquía. Empezaba el espectáculo. El Milan se adelantó nada más arrancar la final con un gol de Maldini, que remató de volea una falta lateral. Duplicaron distancias en el 39 con el primer tanto de Hernán Crespo y, justo antes del descanso, el mismo argentino hizo el 3-0. Tres golpes muy duros para los ingleses, cuyas esperanzas en la remontada eran prácticamente nulas. En el vestuario del Liverpool no se pensó eso, sino todo lo contrario, tenían que salir a ganar como fuera, levantar los ánimos e ir a por la gesta.

En el 54 se produce un centro desde la izquierda y aquí aparece nuestro protagonista, que se eleva al cielo otomano para marcar el gol de la ilusión. Si había alguien que creía que se podía, ese era Steven Gerrard. El capitán lo celebró dando ánimos a aficionados y jugadores, pues quedaba más de media hora y era posible. Tan solo habían pasado dos minutos cuando el Liverpool volvió a recortar distancias con el tanto de Šmicer. En este momento de emoción acabó llegando el empate. Xabi Alonso falló un penalti pero transformó el rechace en el 3-3 con el que acabaría la final. En 15 minutos se había vivido algo increíble, una gran reacción ‘red’ que superó al Milan.

Steven Gerrard celebrando

La prórroga pudo dar el triunfo al equipo ‘rossonero’ y, sin embargo, no fue así. Se llegó la hora de los fatídicos penaltis. Falló Serginho, acertó Hamann, erró Pirlo, marcó Cissé. De momento 0-2 favorable a los de Merseyside. Jon Dahl Tomasson hizo el primero del Milan y Riise falló el del Liverpool. Después Kaká también cumplió pero Šmicer metió el suyo. Por lo tanto, llegábamos al tiro decisivo de Shevchenko, que cogió carrerilla, golpeó el balón y… ¡Dudek! La parada del meta polaco hacía campeón al equipo inglés.

Steven Gerrard levantó la quinta Copa de Europa del Liverpool y fue nombrado MVP de la final en una noche para la historia del fútbol.

Ahora cumple 38 años y ya es toda una leyenda aunque ya no sea jugador. Como entrenador de los Rangers en Escocia firmo una buena temporada en 2017 y todo apunta a que seguirá cosechando victorias en 2018.

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